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LA ADOLESCENCIA, esa etapa mágica y perturbadora

La adolescencia es el período de cambios por excelencia. Cambios físicos y psíquicos para ellos y desarrollo de habilidades como la paciencia, la comprensión y la comunicación hasta niveles insospechados para nosotros, los padres.

 

En la adolescencia los niños se ven ante la coyuntura de pasar de ser un individuo dependiente a ser una persona independiente y autónoma.

 

ADOLESCENCIA PELIGRO¡ALARMA A LA VISTA EN DOBLE SENTIDO!

Los adolescentes, dentro del marco de su impaciencia por convertirse en adultos, creen saberlo todo, con los consiguientes riesgos (decisiones precipitadas, malas compañías, adicciones, etc.)

Los padres, dentro de nuestro rol protector, también creemos saberlo todo, con los consiguientes riesgos (sobreprotección, creer que lo que es bueno para mí también lo es para mis hijos, autoridad absoluta, colegueo, etc.). Si bien es cierto que el adulto dispondrá de mucha más información y experiencia que el adolescente, no siempre esa información y experiencia es válida o útil para él/ella (hijo/a, alumno, etc.). Tengamos en cuenta que la experiencia es totalmente subjetiva y es altamente probable que no sirva para el adolescente más que como “guía”, pero no como norma rígida a seguir que podamos exigir e imponer.

 

Como madre y tía de adolescentes, algunos rozando la adultez, me apetece escribir este artículo desde la experiencia, no desde la teoría, lo cual significa que se trata única y exclusivamente de criterios subjetivos con los que podrás estar de acuerdo o no, podrán servirte como ejemplo a seguir o todo lo contrario, o tal vez te sirvan simplemente como orientación para valorar aspectos que tal vez no has tenido en cuenta y te pueden ser de utilidad.

ASPECTOS MÁGICOS Y A LA VEZ PERTURBADORES EN LA ADOLESCENCIA

  • Cambios a nivel físico.
  • Mayor independencia.
  • Despertar sexual.
  • Descubrir tu identidad.
  • Formar parte de un grupo.

Ante tanta dualidad, también los padres nos encontramos en la tesitura de lidiar con aspectos contrapuestos en muchas ocasiones.

 

Darles libertad no significa dejarles a su aire sin ningún control. Hemos de tener en cuenta que la adolescencia no es una época fácil de afrontar para muchos niños y precisamente por ello es bastante corriente que cometan “errores” que pueden acarrear graves consecuencias. Libertad si, pero siempre controlando “con el rabillo del ojo”.

 

¡Sus problemas son importantes! Por muy banales o insignificantes que nos puedan parecer desde nuestro mundo de adultos. Una espinilla es un mundo para un adolescente y una hora de gimnasio puede hacer milagros 😉

¡Es conveniente tener en cuenta los altibajos emocionales provocados por el batiburrillo de hormonas a esas edades!

adolescencia

 

En base a mi experiencia, me di cuenta de que la edad de la adolescencia puede variar mucho entre un niño y otro. Si bien solemos escuchar eso de que las niñas “maduran” antes que los niños, no siempre es así. Generalizar y comparar son desde mi punto de vista dos de los mayores errores que cometemos los adultos en nuestra relación con los adolescentes.

A tu edad ya deberías hacerlo solo”, “Yo a tu edad ya estaba trabajando”, “Tu hermana a tu edad era mucho más responsable que tú”… Continuamente hacemos este tipo de comentarios sin tener en cuenta el efecto que pueden tener sobre el adolescente.

 

También supone para los padres un reto aceptar la propia naturaleza de nuestros hijos. Darnos cuenta de que ellos no son nosotros.

En la adolescencia, en el medio de tanta incertidumbre y tantos cambios, los “niños” también se encuentran en la tesitura de tomar grandes e importantes decisiones, como por ejemplo ¿qué estudiar? Sinceramente ¿creen que todos los niños, a la misma edad, en el mismo curso, están preparados para tomar una decisión tan importante? Unos lo estarán y otros no. Y ahí es donde entra en muchos casos el ahínco por parte de los padres de exigir a sus hijos “que lo tengan claro”, o en otros casos, el “acoso encubierto” con el objetivo de conseguir que nuestros hijos consigan nuestros sueños o sigan nuestros pasos. ¡Por el amor de Dios! ¿Cuántos de nosotros tenemos claro lo que queremos? ¿Cómo esperamos que un adolescente lo tenga claro?

 

Paciencia, comprensión, escucha, ayuda, asesoramiento y sobre todo mucha mucha comunicación, es lo mejor que le podemos ofrecer a nuestros hijos adolescentes para que se conviertan en adultos independientes, seguros de sí mismos y capaces de afrontar las adversidades de la vida.

 

LA ADOLESCENCIA DE NUESTROS HIJOS COMO HERRAMIENTA PARA NUESTRO PROPIO AUTOCONOCIMIENTO Y DESARROLLO

Cierto es que muchos padres experimentan la idea de que sus hijos se hagan adultos como una “pérdida”… En tal caso, los obstáculos se multiplican.

 

Como padres, es importante darnos cuenta a tiempo de algunas cosas, para que la adolescencia de nuestros hijos no se haga más difícil de lo que realmente es.

 

  • Los hijos NO nos pertenecen. Son seres independientes y nuestro papel se limita a acompañarles durante la niñez y la adolescencia para que cuando lleguen a la adultez dispongan de todas las “herramientas” necesarias para su propio desarrollo personal como individuos autónomos y con capacidad de autogestión.

 

  • Los hijos no son nuestros súbditos y tampoco nuestros “colegas”. Entre estos dos extremos hay un punto intermedio, el punto padres-hijos basado en el respeto mutuo, nunca unidireccional. Los padres no siempre tenemos la razón por el simple hecho de ser padres. El respeto se gana y la razón se demuestra, no son diplomas que nos entregan con el alumbramiento. Y los hijos necesitan y agradecen la figura paterna y materna como lo que son, padre y madre, no amigo y amiga, para eso ya tienen a sus colegas.

 

  • Es nuestro papel como padres preocuparnos de nuestros hijos, no al contrario. En ocasiones de manera consciente y otras de manera inconsciente, los padres tendemos a utilizar el “chantaje emocional” para conseguir invertir los papeles. Frases como “últimamente sales mucho”, “nunca estás en casa”, “ves más a tus amigos que a tus padres”… son típicas cuando los hijos alcanzan la adolescencia. ¿Acaso no es lo normal? ¿Acaso no lo hemos hecho nosotros antes? La adolescencia es la etapa por excelencia para conocer gente, experimentar cosas nuevas con los amigos, divertirse, etc. Siempre dentro de unos límites, por supuesto. Conviene recordar la importancia que cobra el sentido de pertenencia en la etapa adolescente.

 

 

Adolescencia mágica

 

El diálogo siempre será la base para el entendimiento, y sobre todo en la adolescencia. Ayudar a nuestros adolescentes a investigar y comprobar lo que necesitan y lo que les puede ser de utilidad en cada momento es un buen punto de partida. Esto contribuirá a que se sientan comprendidos y a experimentar que se les tiene en cuenta, un aspecto muy importante en una transición de la vida fundamental para el ser humano en cuanto a su desarrollo personal.

 

Como cualquier proceso en la vida, la adolescencia tiene un antes y un después. Un antes en el que es necesario afianzar las bases adecuadas para llegar al resultado esperado, o al menos acercarnos lo más posible a ese desenlace deseado. Una vez afianzadas las bases durante la niñez, la adolescencia será mucho más fácil y mágica y el camino hacia la adultez se hará menos cuesta arriba.

 

Este post está especialmente dedicado a mis hijos, Leti y Dani.

Gracias por haberme enseñado tanto y gracias también por haberme permitido guiar vuestras vidas.

 

Gracias también a vosotros, lectores, por formar parte de mi vida.

Como siempre, si te ha gustado, comparte.

 

Un abrazo

Beatriz Vidal

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